viernes, 21 de julio de 2017

Las procesiones extraordinarias de la Patrona (desde comienzos del s.XX a nuestros dias)

Si desde el siglo XVII al XIX predominaron las salidas de rogativas de nuestra Patrona, en el siglo XX y en el actual destacan las procesiones magnas de distintos tipos, registrándose 5 en el siglo pasado y 3 en lo que llevamos de siglo XXI, así como las visitas de la Santísima Virgen a los distintos templos de la ciudad.


La primera salida extraordinaria de la Virgen del Rosario en el siglo XX tiene lugar en 1929, concretamente en la mañana 19 de mayo para dirigirse a la Catedral. Desde el 15 al 20 de mayo se celebró en la ciudad de Sevilla el Congreso Mariano Hispano-Americano, y en nuestra ciudad, del 17 al 19 de mayo también se desarrollaron una serie de actos entorno a la figura de María que concluyeron el domingo con el traslado de la imagen de la Patrona a la Santa Iglesia Catedral para presidir una misa de niños. Como nota curiosa, la Virgen del Rosario participaría en esa jornada sin su característico paso de cúpula.


Las dos siguientes salidas serian en la nefasta Guerra Civil y en ambas procesionaria la imagen que tallara el sacerdote asturiano Félix Granda y Buylla. La primera de ellas fue en 1936. El 8 de marzo de dicho año, el convento de Santo Domingo vuelve a ser asaltado, pero esta vez, la imagen de la Santísima Virgen del Rosario fue retirada con la debida antelación y guardada para preservarla del ataque de las hordas enfurecidas. No sería hasta el 27 de septiembre cuando se volvería a poner al culto tras celebrar una misa de campaña en las gradas de la Catedral, oficiada por el Patriarca de las Indias Occidentales y Obispo de Cádiz y Ceuta, el Reverendísimo Señor Ramón Pérez Rodríguez. Una vez concluida la multitudinaria misa, se llevaría a cabo la procesión hacia Santo Domingo donde se cantaría el Te Deum y la salve popular con las coplas tradicionales. El Prior del convento, el Padre Fray Santos Quirós se dirigió a los presentes para agradecerles su ferviente devoción a la Virgen del Rosario.


El 18 de mayo de 1939 la Virgen del Rosario presidiría una misa de campaña en la plaza de San Juan de Dios para celebrar el final de la Guerra Civil y tercer aniversario de la fiesta de la Victoria. A las 11 de la mañana salió la Virgen en procesión desde Santo Domingo y media hora mas tarde hacia su entrada en la plaza de San Juan de Dios, colocándose el paso frente a la fachada del Ayuntamiento, donde se había instalado un suntuoso altar. Frente al altar se encontraba el batallón de voluntarios de Cádiz y las primeras autoridades de la ciudad. Una vez terminada la misa de campaña, la Santísima Virgen del Rosario recorrió las principales calles de la ciudad para después volver a Santo Domingo.


El miércoles 30 de abril de 1947 volvía a salir la Virgen del Rosario de forma extraordinaria camino de la Catedral. En el primer templo diocesano tendría lugar el triduo preparatorio para la Coronación Canónica de la Santísima Virgen. La Coronación tendría lugar el 4 de mayo y acompañaría a nuestra Patrona las imágenes de los Santos Patronos y del Beato Fray Diego José de Cádiz, además de las patronas de los distintos pueblos de la Diócesis y la Patrona de Rota, la Virgen del Rosario. Por mar llegarían la citada Virgen del Rosario de Rota, la Virgen del Carmen de Barbate y la Virgen de Lourdes de Puerto Real. Por tierra, durante la jornada previa o el mismo día 4 a primera hora de la mañana llegaron la Virgen de los Santos de Alcalá de los Gazules, la Virgen de los Remedios de Chiclana de la Frontera, la Virgen de las Virtudes de Conil de la Frontera, la Virgen de la Oliva de Vejer de la Frontera, Santa María la Coronada de San Roque, Nuestra Señora de los Ángeles de Jimena de la Frontera y la Virgen del Carmen de San Fernando. Todas las imágenes se concentraron en San Juan de Dios para encaminarse juntas hacia la Catedral donde se llevaría a cabo la Misa Pontifical que ofició el Obispo de Cádiz, don Tomas Gutiérrez Díaz, ministrado por el Chantré, don Angel Navarro; Canónigo, don Pablo Álvarez Moya; Lectoral, don Raimundo Rubio. Actuó de Maestro de Ceremonias, don Francisco Serrano Cid. La predicación corrió a cargo del Cardenal Arzobispo de Sevilla, don Pedro Segura y Sáez. Asistieron al acto los obispos de Córdoba, Salamanca y Gibraltar, además de multitud de autoridades que desgranaremos en otra ocasión. 


Una vez concluida la Solemne Misa Pontifical, en trono a la una de la tarde, se inició la magna procesión con el siguiente recorrido: Plaza de la Catedral, Prim (Compañía), Santiago, Plaza Candelaria, Montañés, Plaza del General Varela (Palillero), Eduardo Dato (Novena), Duque de Tetuán (Ancha) y Plaza José Antonio Primo de Rivera (San Antonio) donde se había levantado un precioso baldaquino de columnas de once metros de altura. Abría el cortejo la Guardia Municipal Montada, Cruz de Guía, hermandades y cofradía de Cádiz, paso del Beato Diego José de Cádiz, los pasos de los Santos Patronos, las patronas ya enumeradas precedidas de sus respectivas cofradías y autoridades locales, el Ayuntamiento bajo mazas, las distintas autoridades civiles y militares, las cruces de todas las parroquias de la ciudad y la Santísima Virgen de Rosario, que saldría del primer templo entorno a la una y vente de la tarde. Tras la Virgen, los obispos asistentes, los padres misioneros, el clero parroquial y las distintas ordenes religiosas de la ciudad. Las coronas fueron portadas por el Vicario Provincial de los Dominicos en Andalucía, Fray Julián Fernández, y por el Prior del Convento de Santo Domingo, Fray Manuel Crespo. Una vez llegado todo el cortejo a San Antonio y situada la Santísima Virgen en su baldaquino, Fray Julián Fernández, dio lectura al breve pontificio que autorizaba la Coronación Canónica. Acto después, suben por las escalinatas que llegaban a la Virgen el alcalde de la ciudad, don Francisco Sánchez-Cossio Muñoz y el Cardenal Segura, quien primero coronaría la imagen del Divino Niño y en torno a las tres menos cuartos de la tarde pondría sobre las sienes de la Virgen del Rosario la corona de oro, ante el aplauso de las miles de personas que abarrotaban la plaza y los balcones y azoteas de la misma. Según nos relata las clónicas, Cádiz jamás ha vivido algo igual.


Solo tres años después, el 1 de noviembre de 1950 y con motivo de la proclamación del Dogma de la Asunción, se celebró una solemne Procesión Magna Mariana, partiendo de la Catedral a las cinco de la tarde y llegando hasta San Antonio. Integraron el magno cortejo María Auxiliadora de los Salesianos, la Virgen del Rocío de San José, la Virgen de la Palma, la Divina Pastora de Sagasta, la Virgen del Pilar de San Lorenzo, la Virgen de Lourdes de Santo Domingo, la Virgen de Fátima de la Merced, la Virgen del Carmen que se venera en la Capilla propia de la Archicofradía, la Milagrosa de San Antonio, la Virgen del Sagrario de Toledo de San Pablo, la Inmaculada de Santiago, la Virgen de los Ángeles de la Parroquia del Rosario, la Paz, el Inmaculado Corazón de María de San Francisco, la Virgen del Rosario, que era escoltada por las fuerzas de la Capitanía del Puerto y por último Nuestra Señora de la Asunción, también de San Francisco. Tras las imágenes marianas, el Cabildo Catedral, presidido por el Obispo, don Tomás Gutiérrez Diez. La magna procesión la cerraba una sección del Regimiento de Infantería al mando de un oficial. Varias bandas de música iban en el cortejo, entre ellas la Filarmónica Gaditana, el Tercio Sur de Infantería de Marina, la del Cuartel de Instrucción de Marinería, la de Artillería o la del Colegio de Salesianos. En San Antonio, frente a la calle Veedor, se levantaba una tribuna donde las autoridades recibieron a cada una de las imágenes marianas. El siguiente domingo tuvo lugar la procesión infantil, partiendo desde el Convento de Santo Domingo hasta la plaza de la Catedral formando parte del mismo pequeñas imágenes de la Virgen. Lo integraban una reproducción de la Virgen de Consolación, Patrona de Carrión de los Céspedes, la Asunción de la Iglesia de San Juan de Dios y la Virgen del Rosario Galeona de Santo Domingo.


El 8 de diciembre 1954 con motivo de la clausura del Año Santo Mariano conmemorativo del Centenario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción volvió a celebrarse procesión magna mariana. En esta ocasión integraban la procesión la Santísima Virgen de Europa con los afiliados al Frente de Juventudes; la Virgen de Fátima Peregrina, con los militantes de Acción Católica; la Virgen de Lourdes con su asociación del Convento de Santo Domingo sobre unas andas de la Parroquia de San Antonio; María Auxiliadora con la comunidad salesiana; la Virgen del Carmen, del cuadro de la portería del Hospital de Mujeres, acompañándolo gran cantidad de devotos; María Inmaculada Milagrosa de la Iglesia de San Antonio, sobre el paso de Ntro. Padre Jesús Atado a la Columna, con las Hijas de la Caridad; la Virgen de la Palma con su Archicofradía y con la Cofradía de la Misericordia; la del Pilar con su Archicofradía y con la comunidad marianista; la Virgen de la Merced con su Esclavitud y el Cuerpo de Prisiones; la Virgen de los Dolores de Servitas bajo palio, con su Orden Tercera y con las restantes cofradías de Cádiz; la Virgen del Carmen, sin su característico palio de malla, con su Archicofradía y la Marina de Guerra; y cerrando el cortejo la Virgen del Rosario Coronada, con todas las Asociaciones del Rosario y la Inmaculada de Santiago, con todas las Congregaciones Marianas.



De nuevo la Virgen sería protagonista de un gran evento diocesano, esta vez la Santa Misión de 1965. Desde el 8 hasta el 18 de marzo, la Virgen recorrió los distintos centros misionales repartidos por la ciudad, tanto en los intramuros como en los extramuros. La Virgen salió el día 8 de Santo Domingo para dirigirse a la Catedral donde se realizaría el acto inaugural de la Santa Misión presidido por el Obispo don Antonio Añoveros Atuán, y de ahí pasó a Santiago donde pernoctó. Durante los siguientes días pernocto o visito las iglesias de San Agustín, la del Rosario, el Convento de San Francisco, el Convento del Carmen, San Antonio, el Convento de las Madres Reparadoras, la Iglesia de San Felipe Neri, la del Santo Angel Custodio, la de San Lorenzo, la de la Palma, el colegio de los hermanos de la Salle, la Iglesia de Capuchinos, el Convento de la Piedad de las Madres Concepcionistas, la Iglesia de Santa Cruz, el Convento de Santa María y el de la Merced, la Parroquia de San Severiano, la de San José, la de Santo Tomas, los Astilleros, los centros escolares Carmen Jiménez y Padre Villoslada, el Cuartel de la Guardia Civil o el colegio de los Salesianos y el de San Felipe Neri entre otros. El 14 de marzo la Virgen del Rosario, junto a Jesús Nazareno, presidieron un magno Via-Crucis en el que participaron las imágenes del Stmo. Cristo de la Expiración, Ntro. Padre Jesús Afligidos, Ntro. Padre Jesús de las Penas, Ntro. Padre Jesús de la Columna, Stmo. Cristo de las Aguas, Ntro. Padre Jesús Nazareno del Amor, Ntro. Padre Jesús de la Salud, Ntro. Padre Jesús de la Sentencia, Stmo. Cristo de la Piedad, Jesús de Medinaceli, Ntro. Padre Jesús en la Oración en el Huerto, Stmo. Cristo del Descendimiento, Ntra. Sra. de los Dolores (V.O.T.), María Stma. de los Desamparados, Ntra. Sra. del Amparo, Ecce-Mater y María Stma. de las Penas. (Ver articulo de la Santa Misión)


El 6 de mayo de 1972, al cumplirse el XXV Aniversario de la Coronación Canónica, junto a la Virgen del Rosario se volvería a vivir una jornada esplendorosa. De nuevo una magna concentración de imágenes marianas que llegaron a San Antonio agrupadas en tres cortejos que se fueron formando conforme cada comitiva iba pasando por los distintos templos de la ciudad. El primero lo formaría Ntra. Sra. de Gracia y Esperanza de la Cofradía del Huerto, la Virgen de Amargura de la Humildad y Paciencia, Ntra. Sra. de la Esperanza del Nazareno del Amor y María Stma. de los Desamparados del Caído que se unió en la plaza de Mina. El siguiente salio de la Viña con la María Stma. de las Penas y la Virgen de la Palma a las que se unieron, la Virgen del Pilar, Ntra. Sra. de la Caridad de la Cofradía de las Penas, la Virgen de los Dolores de los Servitas, Ntra. Sra. de los Dolores del Descendimiento, la María Stma. de los Desconsuelos de Afligidos, Ntra. Sra. de la Victoria de la Expiración, Ntra. Sra. de la Luz de las Aguas y María Stma. de las Lagrimas de la Archicofradía de Columna. Por último y desde Santo Domingo salió la Santísima Virgen del Rosario, acompañada de Ntra. Sra. de los Santos y Esperanza de la Hermandad de la Cena y Ntra. Sra. de la Esperanza de las Cigarreras, uniéndose al cortejo María Stma. del Buen Fin de la Sentencia, la Virgen de los Dolores del Nazareno, María Stma. del Rosario en sus Misterios Dolorosos del Perdón, Ntra. Sra de la Soledad del Santo Entierro, Ntra. Sra. de Fátima de la asociación que radicaba en Santa Cruz, la Virgen de las Lagrimas de Piedad, Ntra. Sra. del Amparo que había sido trasladada con anterioridad al Convento de las Descalzas y María Stma. de las Angustias del Ecce-Homo. Una vez llegadas todas las imágenes marianas a la Plaza de San Antonio, haría su entrada la Santísima Virgen del Rosario que sería situada en un gran altar formado por unas columnas sobre las que se situaban las imágenes de los patronos que se encuentra en la Parroquia de San Antonio, y en el centro, una corona de grande dimensiones. Presidió el solemne pontifical el anterior obispo de Cádiz, al tener la Diócesis sede vacante, el por aquel entonces Obispo de Bilbao, don Antonio Añoveros Atuán. Una vez concluida la celebración, partió el magno cortejo hacia la calle Ancha, y llegado a la Iglesia San Pablo, cada imagen volvió a su templo por el recorrido oportuno.

Durante los años 1979, 1980 y 1981, la Virgen del Rosario realizo su salida ordinaria el día de su fiesta con matices extraordinarios que hacen que incluyamos esas salidas en este articulo. Por aquel entonces se había acercado al convento gaditanos jóvenes con nuevas inquietudes acerca del culto y devoción hacia la Patrona de Cádiz, creándose 1980 la campaña “Cádiz por su Patrona”. Junto con los frailes dominicos se acuerda acercar a la Virgen del Rosario a las distintas parroquias y conventos de la ciudad siendo la primera de estas visitas en 1979 cuando la Virgen del Rosario llegó hasta el Monasterio de Santa María del Arrabal por el Campo del Sur. Jesús Nazareno había sido colocado unas andas y situado en la puerta de su capilla propia, esperando la llegada de la Santísima Virgen del Rosario. Una vez estaba pasando el cortejo por delante de Santa María, se unió la devotísima imagen del Nazareno que acompañó a la Patrona hasta la altura de la Casa Lasquetty.

El 7 de octubre de 1980, la Virgen del Rosario recorrió en su procesión las calles de Cádiz hasta llegar al populoso barrio de la Viña. Una vez en el barrio, la Virgen pasó por el colegio que lleva su nombre de los Hermanos de la Salle para después llegar a la Parroquia de Ntra. Sra. de la Palma donde permanecería durante cuatro días. Allí se celebró un triduo para recuerdo de tan señalada visita, y el día 11 de octubre, volvería la Virgen del Rosario a Santo Domingo pasando antes por el Hospital de Mora donde visitó a los enfermos. Al llegar la Virgen del Rosario a Santo Domingo, se celebro una misa típica gaditana. Al siguiente año, celebrándose el VIII centenario del nacimiento de San Francisco de Asís, la Virgen del Rosario llego hasta el convento de los padres franciscanos. En la puerta aguardaba la imagen de San Francisco, obra de José Rivera García, situado en la artístico templete de la Archicofradía del Carmen, que es usado por la Virgen que preside la capilla propia de la Hermandad. Esta imagen había salido en procesión extraordinaria días antes y a la llegada de la Virgen del Rosario fue sacado a la plaza de San Francisco. Mientras, el coro de San Francisco interpretó el Ave María y la Salve Marinera. Presidio el acto el obispo don Antonio Dorado Soto. Como curiosidad, ese año la Santísima Virgen estrenó el paso de Orfebrería Villarreal y lució un terno rojo de muy poca valía artística.

El sábado 8 de octubre de 2005 se volvería a celebrar una procesión magna mariana, esta vez para celebrar el CL aniversario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción. Un día antes, el día de la Festividad de la Virgen del Rosario, había partido la procesión de la Patrona desde Santo Domingo para concluir en la Catedral, donde al día siguiente se concentrarían todas las imágenes en la plaza para la celebración del Solemne Pontifical que presidiría nuestra Patrona situada en la puerta del primer templo gaditano. A las cinco y media de la tarde daba comienzo el Pontifical ocupando la sede el Obispo de Cádiz, don Antonio Ceballos Atienza, concelebrando multitud de sacerdotes. Una vez concluido, daría comienzo la solemne procesión que tendría como recorrido oficial la calle Pelota, plaza de San Juan de Dios, avenida Ramón de Carranza, Rafael de la Viesca y Plaza de San Antonio, desde donde cada Hermandad volvería a su sede. Participaron por este orden la Inmaculada del Convento de San Francisco, que había sido preparada por las cofradías del Amor y la Vera Cruz; la Virgen de los Desamparados de la Castrense, la Virgen de las Penas de la Archicofradía de la Palma, la Virgen del Buen Fin de la Sentencia, la Virgen de la Luz de las Aguas, la Virgen del Amparo de la Borriquita, la Virgen del Rosario del Perdón, la Virgen de los Dolores del Descendimiento, la Virgen de la Amargura, la Virgen de la Soledad del Santo Entierro, la Virgen de la Merced, la Virgen de los Dolores de Servitas y por ultimo la Virgen del Rosario.

En el año 2012 la Parroquia de San José celebraba el 225 aniversario de su consagración. Para la celebración de tal efeméride el párroco don Oscar González Esparragosa había solicitado a los frailes dominicos que la Virgen fuera a la parroquia para la celebración de un triduo, a lo que el prior Fray Pascual Saturio Medina acepto con suma alegría. Así el 12 de agosto a las 7 de la tarde, la Virgen ponía rumbo a San José donde se celebraría un triduo y donde permanecería hasta el 18 de agosto. En la procesión de regreso hacia Santo Domingo, a su paso por San Severiano, se realizo un acto de recuerdo a las victimas del explosión que había tenido lugar ese mismo día justamente 65 años antes.

Un año después y por el mismo motivo, la Virgen del Rosario visitaría otra parroquia de la ciudad. Esta vez era el turno de San Antonio que también cumplía 225 años y a la que acudiría el 3 de mayo. El día siguiente, la Patrona participaría en el Rosario Publico celebrado con motivo del Año de la Fé, proclamado por S.S. Benedicto XVI. El cortejo lo formaron la Virgen de los Desamparados de la Castrense, María Milagrosa de la Casa Oviedo, que un día antes había salido desde el colegio San Vicente de Paul hasta la Parroquia de Santa Cruz y se había encargado de su preparación la Sagrada Cena; la Virgen de las Angustias del Caminito, la Virgen de la Paz de San Francisco, dispuesta por la Cofradía de la Vera-Cruz, y por último la Virgen del Rosario. Recorrió la plaza de San Antonio, la calle Ancha, José del Toro, Columela, San Francisco, plaza de San Agustín, San Francisco, Cristóbal Colón y Cobos para llegar a la Catedral, donde el Obispo de Cádiz, don Rafael Zornoza Boy presidió un acto común. Al terminar, cada imagen volvió a su templo por el recorrido escogido.

El 19 de julio de 2015 la Virgen del Rosario visitaba la Parroquia del Santo Angel Custodio a petición de su párroco, don Cesar Sarmiento González, donde se celebraría un triduo en conmemoración del 250 aniversario de la creación de esta Parroquia Castrense. Pasando la procesión por la Iglesia de San Lorenzo, la Santísima Virgen fue recibida por todas las hermandades y asociaciones de la parroquia; y una vez llegada la Virgen a la calle Rosa, a la altura de calle Diego Arias, la Parroquia del Santo Angel recibía a la Patrona con Cruz y estandartes para acompañar a la Virgen por las calles de la feligresía. El último día del Triduo se le impuso a la Virgen la medalla de oro de la parroquia. El 23 de julio la Virgen del Rosario abandonaba el Santo Angel para trasladarse a la Iglesia de Ntra. Sra. del Carmen y Santa Teresa, donde la comunidad carmelita se encontraba inmersa en la celebraciones del V centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús. Durante el traslado, la Virgen del Rosario visitó la residencia de Fragela, las sedes de las Hermanas de la Cruz y de las Reparadoras, la parroquia de San Antonio y las capillas del Beato Diego y de Jesús de la Paz. El 26 de julio volvió la Virgen a Santo Domingo, pasando antes por el Convento de las Madres Carmelitas Descalzas, por la Capilla del Caminito, por el Convento de San Francisco y por la Iglesia de San Agustín.

Este año 2017 que estamos viviendo, celebramos con gran gozo el 150 aniversario del Patronazgo Canónigo de la Santísima Virgen y sumamos nuevos salidas extraordinarias como la procesión magna mariana que hemos celebrado recientemente y la visita a los templo de la ciudad que tendrá lugar a finales de agosto, como ya se hizo en las misiones de 1965 y donde podremos volver a contemplar a la Patrona surcando las aguas de la bahía como ya sucediera en 1946.

viernes, 12 de mayo de 2017

La Procesión Marítima de 1946




Después de 61 años, nuestra excelsa Patrona volverá a recorrer las aguas de la Bahía de Cádiz. En aquella ocasión fue celebrando su festividad, realizando procesión terrestre y también procesión marítima. Llego al muelle tras salir de la Catedral a las 18.30 horas. En las filas se contaban por miles las señoras que acompañaban a la Virgen, acudiendo las asociaciones religiosas de todas las parroquias portando sus insignias, las asociaciones del Rosario Perpetuo, la Guardia de Honor del Rosario y las Damas Camareras de la Patrona. Tras ellas se situaba el paso de la Virgen escoltado por seis marineros de la Comandancia Militar de Marina. Tras el paso, el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo, el doctor Tomás Gutiérrez Díez, acompañado por el diácono de honor, el lectoral don Raimundo Rubio y el canónigo don Antonio Ternero Pérez, y con capas pluviales los Beneficiados Señores Bago y Salado. Le seguían todas las ordenes religiosas y los párrocos y clero de la ciudad. Tras ellos, la Banda de Cornetas y Tambores del Regimiento de Infantería de Cádiz numero 41. A continuación, millares de caballeros de Acción Católica y Caballeros del Rosario con sus respectivas insignias. Finalmente, iba la presidencia oficial, que ostentaba el Gobernador Civil, don Ricardo Zamora García; el Gobernador Militar, don Luis Escassi Osuna; el Comandante Militar de Marina, don José de Dueñas; el Presidente de la Diputación Provincial, don Juan José Lahera de Sobrino; el Presidente accidental de la audiencia, don Pascual Díaz de la Cruz; el delegado provincial del Trabajo, don Pedro Amblés; el Coronel Jefe del Estado Mayor del Gobierno Militar, don José Millán; el Comisario Jefe de la Policía, don Isidoro Gallego; el Teniente Fiscal, el Sr. Bordallo; el Rvdo. P. Fray Ramón González de comunidad dominica, el presidente de la Asociación de Caballeros del Rosario, don Manuel Cerón Bohorquez, además de otras personalidades. Cerraba el cortejo la banda de música de la Obra de Educación y Descanso.


A las 19.45 horas hacia su entrada en el Muelle Reina Victoria la Santísima Virgen del Rosario, donde le aguardaba la barcaza "K" de la Marina de Guerra. El virtuoso gaditano don Antonio Accame había convertido la barcaza en un suntuoso trono para la Celestial Patrona de Cádiz. En la parte central de la embarcación de grandes dimensiones se había levantado un precioso templete a manera de altar, rodeado de candelabros y jarrones adornados con hermosas flores. Rodeando el conjunto, un rico paño de altar bordado en oro. La barcaza había sido alumbrada en todo su conjunto, y la cubierta era  convertida en un salón rodeado de una amplia barandilla circundada de guirnaldas de flores y en los pedestales estaban colocadas unas artísticas farolas. Completando el conjunto, multitud de lanzas que sostenían banderas y gallardetes de los colores nacionales, continuados con otras muchas guirnaldas y diminutas florecillas blancas. La parte de la proa había sido acondicionada para las autoridades y la popa, tras el altar con la Virgen, para el Ayuntamiento bajo mazas, cuya Corporación, presidida por el Alcalde se había incorporado a la procesión cuando pasaba por debajo de las Casas Consistoriales. En las bandas del barco se habían colocado bonitas plantas de salón.

A las 8 y pocos minutos llegó el paso de la Santísima Virgen a la escala del muelle Reina Victoria ante el aplauso y los vítores de la multitud. Inmediatamente se procedió  al traslado de la Patrona en unas pequeñas andas desde su paso hasta la barcaza, a la que accedió mientras sonaban los acordes del Himno Nacional. Una vez depositada la Virgen bajo el templete se situaron a su alrededor seis marineros de la Armada y delante acólitos portando preciosos faroles de mano. Seguidamente subieron las primeras autoridades y el Ayuntamiento bajo mazas a bordo de la barcaza, la cual estaba al mando del Teniente de navío, don José Coello Villarino. El Prelado, revestido con los sagrados ornamentos, paso a ocupar la parte de la proa, al lado de estribor, acompañado de los miembro del Cabildo Catedral y de los representantes de las comunidades y ordenes religiosas, así como de la junta directiva de los Caballeros del Rosario, y en el lado de babor ocupaban su sitio las autoridades civiles y militares que antes hemos citado.  En la popa, tras la Corporación Municipal con sus maceros y clarineros se situaba una sección de la Guardia Urbana con su jefe Luis Machuca al frente. Asimismo embarcaron todas las banderas que figuraban en la procesión.


Delante de la barcaza se situaba el remolcador de la Junta de Obras del Puerto “Eduardo Benot”, cedido por la corporación, cuya junta al completo se encontraba sobre el buque, así como otras representaciones oficiales. Los remolcadores “Ángela Comes” de la Compañía Auxiliar de Comercio y Navegación (AUCONA), y “Torregorda” de la Constructora Naval, se hallaban atracados en lugar inmediato para que los fieles pudieran completar la procesión marítima a bordo de los mismos.

A las 20.15 horas se puso en marcha el “Eduardo Benot”, llevando a remolque a la barcaza “K”, portadora de la Excelsa Patrona de Cádiz. Volvió a sonar el Himno Nacional mezclándose con los vítores y la sirenas de los barcos fondeados en el puerto, ya fueran de bandera nacional o extranjera. Una vez que empezó a surcar el mar la barcaza “K” fue completamente rodeada por multitud de embarcaciones de vela y botes de remo, repletos de numerosos fieles. A bordo del “Benot”, iba situada la banda de música de “Educación y Descanso” la cual interpretó algunos números de música sacra y la Salve popular, que fue cantada por cuantos figuraban en la procesión marítima. En dicho remolcador se habían instalado varios proyectores que iluminaban la barcaza de la Virgen. Las coplas a la Virgen no cesaron durante todo la travesía por la dársena, llagando la procesión hasta la Punta de San Felipe, para regresar seguidamente hacia el muelle. Nuevamente el “Benot” llevo a remolque a la barcaza para facilitar su atraque a la escala. Cuando se hallaba la embarcación a pocos metros del muelle, la muchedumbre que aguardaba la llegada de la Santísima Virgen rompió de nuevo en aplausos y vivas y volvieron a sonar con fuerza todas las sirenas. El atraque en el muelle se hacia a las 21 horas, y sin demora, iniciaba el desembarco las autoridades y la Santísima Virgen que volvería a situarse en su paso.


Una vez iniciada la procesión de regreso, era tal el gentío que los presentes se adentraban en el cortejo y se mezclaban con las representaciones, pugnando por estar los mas cerca posible de la Virgen del Rosario. En torno a las 10 de la noche llegaba la Virgen a Santo Domingo cuyos alrededores se encontraban abarrotados. Las bandas interpretaron el Himno Nacional en el momento en el que la milagrosa imagen era introducida en el templo, y tras el paso, comenzaron a entrar las autoridades. El pueblo presente de manera espontánea le cantaba la Salve a la Virgen, y a continuación, el Padre Predicador de la Novena, Fray José Merino, del Convento de Felguera (Asturias) desde las puertas de la Iglesia se dirigió a la multitud dando las gracias al pueblo gaditano por la demostración de amor hacia su Patrona. 

Por último, el Obispo Tomas Gutiérrez, conmovido ante aquella muestra de fe cristiana, se dirigió elocuentemente a los fieles quienes al terminar dieron numerosos vivas a su Patrona. A las 22.30 con el rezo de la Salve a cargo del Padre Merino dio por concluida esta peculiar procesión de la Patrona.


Bibliografía: Diario de Cádiz y ABC (8 de octubre de 1946), Programa de la Novena de 1946.

lunes, 11 de abril de 2016

Las procesiones extraordinarias de la Patrona (desde 1649 hasta finales del s.XIX)

En este articulo enumeraremos todas las salidas extraordinaria de las que tenemos constancia que ha tenido nuestra Patrona. La gran devoción de Cádiz ha estado siempre presente en los momentos importantes de la ciudad, saliendo en procesión rogativas en las distintas epidemias, para celebrar acontecimientos militares, en las grandes fiestas de la iglesia o para conmemorar aniversarios propios.

La primera salida extraordinaria documentada tiene lugar 1649, después de sufrir la ciudad durante tres años la mayor epidemia de peste que se recordaba hasta entonces. El pueblo de Cádiz se encomienda a la Virgen del Rosario y el cabildo catedral acuerda trasladar  la imagen de la Virgen del Rosario desde Santo Domingo a la Catedral en procesión de rogativas según acuerdo del 1 de Marzo de 1649.

“En la ciudad de Cádiz, lunes primero de Marzo de mil y seiscientos quarenta y nueve años, se juntaron los Sres. D. Antonio Álvarez de Boorquez, Chantre y canónigo presidente; D. Juan Beltrán de Manurga, tesorero; D. Juan de Cetina, Maestrescuela; D. Matheo de Guevara, Arcediano de Medina; D. Francisco de Quesada, D. Andrés Padilla, D. Andrés Bermúdez, D. Francisco de Estrada, D. Francisco de los Cameros, canónigos; D. Juan Blanco, D. Pedro Calderón, Dr. Aparicio Rendón, Gonzalo de Sosa e yo Juan Baptista Carlos, Simon Gutiérrez, Melchor Palomino, racionero; siendo llamados por cédula ante diem: Acordaron lo siguiente:

Al último Capítulo de la cédula para ver la carta que el Sr. thesorero tiene acerca de la devoción de Ntra. Sra. del Rosario y traer la imagen a esta sancta Iglesia, se acordó que se haga en procesión y en ella se traiga la imagen a esta Iglesia, etc. Ante mí licenciado Juan Baptista Carlos, Razionero. Secretario.”

Sobre las misas y el rezo del Rosario el cabildo catedral acuerda lo siguiente:

“Cabildo, jueves, cuatro de Marzo de mil y seiscientos quarenta y nueve. Ceremonias. Y se trató de las misas que han de decir a Ntra. Sra. del Rosario y en que tiempo; y se acordó que se digan en el altar mayor después de la Prima en los días que hubiese desocupados, y en que los digas ocupados se digan en una capilla de los colaterales, y que en la procesión de Ntra. Sra. del Rosario se digan, a la ida las letanías y a la venida el Rosario a choros, y que así mismo se digan a choros en el altar mayor el domingo por la tarde con la oración del Rosario y la antiphona contra la peste”

En septiembre la epidemia desapareció y en recuerdo de la intercesión de la Virgen del Rosario los capitulares de la Santa Iglesia Catedral acordaron rezar el rosario a coro todos los días concluidas las completas.

En 1730 azota la ciudad una epidemia de fiebre amarilla y el capitular D. Simón de Villalta presenta una proposición al Ayuntamiento para celebrar función votiva e implorar ante la Santísima Virgen la liberación de la epidemia aceptándose la propuesta y desapareciendo la epidemia rápidamente. Por ello se acuerda en acción de gracias sacar una solemne procesión con Jesús Nazareno, los patronos San Servando y San Germán y Ntra. Sra. del Rosario que por diversas circunstancias no se puedo llevar a cabo. El día 2 de noviembre de 1730 el Ayuntamiento acuerda lo siguiente:

“Siendo el titulo del Rosario, uno de los que mas motivan y encienden la devoción a esta celestial Señora y edifica de noche ver que los que van a frecuentar en rogativa a su templo y que apenas se dará casa en donde se deje de practicar el que desde el dueño hasta el mas inferior lo recen a coro… se acuerda por el Ayuntamiento asistir todos los años a la función que en la misma Iglesia de Santo Domingo se celebra, sacando la bendita Imagen de Ntra. Sra. del Rosario, en la tarde del primer domingo de octubre. Avino en ello el Ayuntamiento”

Vuelve a salir la Virgen del Rosario, ya considerada Patrona de la Ciudad, en procesión de rogativas en la fatídica mañana del 1 de Noviembre de 1755 para interceder milagrosamente en el maremoto provocado por el terremoto de Lisboa, llevando los frailes dominicos a la Santísima Virgen hasta el Baluarte de los Negros y situando a la Virgen mirando hacia el mar. Entonces la furia del mar cesó y volvió la calma, atribuyéndose el milagro a la Virgen del Rosario y gracias a este hecho es nombrada Patrona oficial por el Ayuntamiento de la ciudad. Días mas tarde vuelve a salir en procesión de acción de gracias como recoge este acuerdo del cabildo municipal que no trascribimos entero al encontrarse ya en el articulo sobre la intercesión de la Virgen del Rosario en el Terremoto de 1755. (Ver articulo)

“…de acuerdo con la Comunidad de Sto. Domingo, celebrar una Novena de Misas cantadas por la mañana, y plática por la tarde, y que concluida se saque el sábado en la tarde una procesión con la imagen de Nuestra Señora del Rosario y los demás pasos que se quieran agregar, pasándolos alrededor de las murallas para universal consuelo de este afligido pueblo, que lo confía todo del patrocinio del original de esta sagrada imagen.”

El 17 de septiembre de 1784 es llevada la Virgen del Rosario hasta la Catedral para presidir la función solemne que ambos cabildo celebrarían en acción de gracias por el fin de una nueva epidemia de fiebre amarilla. En la procesión con la Virgen participó el Gobernador, el Ayuntamiento en pleno, los gremios y todas las clases sociales.

Durante la primera mitad del s. XIX no tenemos noticias de ninguna salida extraordinaria de la Santísima Virgen, quedando su culto mermado tras la exclaustración de los frailes dominicos el 18 de agosto de 1835. Pero el culto (que no la devoción, ya que esta nunca la perdió su pueblo) a la Santísima Virgen resurge con mucha fuerza a raíz de una nueva intervención milagrosa en la epidemia de cólera morbo del año 1854. Este hecho provoca el comienzo de los tramites por parte de la Iglesia para que la Santa Sede le otorgue a la Virgen del Rosario el patronazgo canónico sobre la ciudad, titulo que sería otorgado el 27 de junio de 1867. Para celebrar la concesión eclesiástica del título, la Virgen volvería a acudir extraordinariamente a la Catedral como se acordaría en cabildo del 14 de septiembre de 1867:

“Cabildo 14 de Septiembre; Extraordinario. El Sr. Molina, en nombre de la Comisión nombrada por el Exmo. Cabildo para determinar con el Ilmo. Sr. Obispo la forma en que había que celebrarse este año y siguiente la festividad de la Virgen del Rosario, declarada nuevamente Patrona principal de Cádiz, expuso que el Prelado y la Comisión habían determinado que en este primer año se trajese en procesión la Imagen del Rosario para las primeras vísperas de la fiesta y que después de las segundas se restituya a su Iglesia de Santo Domingo con asistencia de una comisión del Exmo. Cabildo, que se tendrá como presente a la Misa o aniversario que tendrá lugar en dicho día; de que certifico”

Así mismo en Cabildo de 20 de Septiembre “se acuerda que la hora para salir procesionalmente, las primeras vísperas, sea a las tres en punto, y que se permita al Capellán de Sto. Domingo que no se separe de las Andas, por su devoción”; y en Cabildo celebrado en 4 de Octubre “que la Santa Imagen entre y salga de la Catedral por la puerta principal, y que la hora para devolverla a su Iglesia, sea después de Maitines, adelantándose estos una hora”En el Boletín Oficial del Obispado de Cádiz del mes de Septiembre, se anuncia lo siguiente:

“Las solemnidades religiosas acordadas para celebrar el nuevo Patronato de Nuestra Señora del Rosario sobre esta ciudad, tendrá lugar en la forma siguiente:

A las tres de la tarde del sábado 5 del próximo Octubre los dos Exmos. Cabildos se dirigirán a la Iglesia de Sto. Domingo y sacarán procesionalmente de ella la imagen de nuestra amantísima Patrona, llevándola a la Santa Iglesia Catedral, donde se cantaran solemnes Vísperas y Maitines.

En el Siguiente domingo e inmediatamente después de la procesión de Tercia, se celebrará en la Santa Iglesia, que así como las Vísperas oficiará de Pontifical nuestro Ilmo. Prelado, predicando en ella el Sr. Dr. D. Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros, canónigo de dicha Santa Iglesia y provisor y vicario general de la diócesis, y por la tarde, terminado el oficio divino, nuestra Stma. Patrona con la mima solemnidad que fue conducida a la Santa Iglesia Catedral, será devuelta a su templo.

Lo que de orden S.S.I. el Obispo mi señor se publica en este Boletín para conocimiento y satisfacción de los fieles. Cádiz 21 de Septiembre de 1867. Fernández, vicesecrt.”

Durante la estancia en la Catedral el recordado Obispo fray Félix María de Arriete y Llano le impuso en ceremonia privada la cruz pectoral que hoy sigue luciendo la Virgen en las grandes fiestas. Así mismo el 17 de octubre, acuerda el Cabildo eclesiástico celebrar con la mayor pompa el aniversario de esta concesión.

Una nueva epidemia de cólera tiene lugar en el año 1885 y de nuevo saldría de rogativas la Virgen del Rosario, esta vez con Jesús Nazareno. El 8 de agosto a las 5 de la tarde salía de la Catedral las cruces de las distintas parroquias, el Cabildo Eclesiástico y el prelado de la diócesis junto con la imagen de los Santos Patronos. Llegado el cortejo a San Juan de Dios, se unió el gobernador civil y el Ayuntamiento bajo mazas, dirigiéndose la comitiva hacia Santa María para que se incorporara la imagen de Jesús Nazarenos y por ultimo llegaría hasta Santo Domingo donde se unió la Virgen del Rosario y retorno el procesión hasta la Santa Iglesia Catedral. Las imágenes permanecieron en el primer templo diocesano durante 85 días, volviendo a sus templos el día 2 de Noviembre. (Ver articulo)

El 3 de octubre de 1886 se trasladaría la milagrosa imagen de la Patrona de nuevo a la Catedral para presidir la ceremonia de ordenación episcopal del Ilmo. y Rvdmo. Sr. D. José María Rances y Villanueva, designado Obispo de Dora y Prior de las Ordenes Militares.


El 25 de agosto de 1895 vuelve a salir la Patrona de la ciudad para presidir una misa de campaña en la Plaza de San Juan de Dios. La Virgen salio del Convento a las 4 de la mañana y las 6 comenzaría la misa oficiada por el Exmo. y Rvdmo. Sr. Vicente Calvo y Valero, Obispo de Cádiz, para pedir por los soldados que iban a partir a la guerra de Cuba. Una vez concluida la misa y terminado el desfile militar, la Virgen del Rosario regresó a Santo Domingo. (Ver articulo). Tres años después, el día 24 de mayo, el obispo dispuso que volviera a Salir la Virgen del Rosario en rogativas para pedir por los soldados combatientes en Filipinas contra los Estados Unidos. Si bien, quienes salieron finalmente fueron los Santos Patronos que llegaron hasta el Convento de Santo Domingo donde se celebró solemne misa a las plantas de la Patrona.

lunes, 2 de noviembre de 2015

La intercesión de la Virgen del Rosario en el terremoto de 1755

Conocidísimos son los hechos que sucedieron en la ciudad en la mañana del sábado 1 de noviembre del año 1755, no tan conocido es lo que supuso ese terremoto en el devenir de la historia de Nuestra Patrona. Nos relatan las crónicas que a las diez de la mañana, un temblor de tierra de gran intensidad, se noto en toda la ciudad durante 10 minutos, originándose algunos daños, pero ninguno considerable. Poco después las olas alcanzaron entre 12 y 15 metros de altura, causando 15 muertos en la ciudad gracias a la rápida actuación del gobernador de la ciudad, D. Antonio Azlor, que mandó a cerrar la puerta de la muralla por donde se accedía a la ciudad, evitando así que la población huyera despavorida por el istmo que une la ciudad con la Isla de León, el cual quedó sumergido por la furia del mar. Posteriormente hemos sabido que el terremoto de Lisboa alcanzó nueve grados en la escala de Ritcher, considerándose como uno de los mas destructivos de la historia, dejando en España 61 muertos por el terremoto y mas de 2.000 por el tsunami.

Si bien, la tradición popular otorga a la Santísima Virgen del Rosario, en doble prodigio, que la furia del mar cesara y retrocediera milagrosamente; ante el estandarte de su Rosario Publico en el Barrio de la Viña, y en la muralla del Baluarte de los Negros ante la gloriosa imagen de la Virgen a la que ya estaba vinculado el patronato de la ciudad, pero gracias a este hecho quedaría refrendado por ambos cabildos, secular y eclesiástico.

Hasta Santo Domingo acudió el pueblo de Cádiz para implorar la intercesión de la Virgen, que se encontraba en sus andas para la procesión claustral que se celebraría al día siguiente, primer domingo de noviembre. La comunidad de padres dominicos ante la cantidad de fieles que llegaban al templo, deciden llevar procesionalmente a la Santísima Virgen hasta las murallas de la ciudad junto con Su Divina Majestad, portando la custodia un religioso dominico. El numeroso cortejo recorrió la calle Plocia para llegar al Callejón de los Negros y subir la rampa que allí existía para acceder a la muralla del Baluarte del mismo nombre donde depositan las andas de la Santísima Virgen junto con la custodia con el Señor Sacramentado, en ese momento la población allí congregada cae de rodilla al contemplar como las aguas retroceden y que perdía la fuerza, para justo después aclamar con entusiasmo a la Virgen del Rosario. Con el mar en calma se procedió a la procesión de regreso de la Virgen, quedando expuesta en el Copas de Santo Domingo durante todo el día mirando hacia el mar, para la veneración y agradecimiento de los fieles.

El Obispo de la diócesis, Fray Tomas del Valle se encontraba por accidente en la vecina localidad de Puerto Real, exclamando mientras contemplaba el maremoto “¡Ay Cádiz, Dios tenga de ti misericordia!” Al día siguiente llego el prelado a la ciudad, y sabedor del milagro de la Santísima Virgen acudió a dar gracias a Santo Domingo, acompañado de una gran muchedumbre. El martes 4 de noviembre publicó el siguiente edicto que transcribimos.

“Don Fray Tomás del Valle, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de Cádiz y Algeciras, del Consejo de S. M .,su Capellán Mayor y Vicario General de la Real Armada del mar Océano, etc.
A todos los fieles de esta Ciudad: Salud, consolación y paz en Nuestro Señor Jesucristo.
Después de la terrible, espantosa y a nuestros ojos jamás vista tormenta del temblor de tierra, y enfurecida braveza del mar, en cuyos aparatos y horribles efectos llegamos a temer el sábado próximo, no sin fundamento, el que a Cádiz se lo hubiese tragado este voraz cristalino golfo; provida la Iglesia nuestra madre, aún no bien calmado el susto, y vistiéndose del espíritu que la anima, salió al encuentro a nuestras aflicciones: intimidándonos, por general consuelo por parte de Dios, el siguiente gratísimo edicto, en el introito de la Misa, de la dominica inmediata, que fue ayer, deducida del capítulo 29 de Jeremías, profeta, dice el Señor: «Yo tengo pensamiento de paz, y no esos tan turbulentos que habéis tenido; me invocareis, y yo os oiré muy pronto»; todo alusivo a la extraña tormenta que padecieron los Discípulos en las orillas de la mar, de que hace memoria el evangelio de dicho día; y viendo Nos, y otro tan oportuno igual, como que parecen idénticos los casos; no podemos dejar de repetiros que Dios en estos aparatos tormentosos no tiene pensamientos de guerra, sino de dulcísimos preparativos al establecimiento de la interminable paz, que quiere hacer con nuestras almas, llamándooslas con el espanto, buscándooslas con el movimiento de la tierra, efecto de la solicitud de sus pasos, haciéndose sentir en el retroceso del mar y en la furiosa cometida de sus olas; en las que a su vuelta si el Señor no viniera de paz ya hubiéramos perecido todos; y manifestándonos por último que si no lo tenemos de su parte estos amenazados castigos los experimentaremos en un instante, estragos sobre nosotros. No quiera el Señor de las Misericordias que nos mantengamos tan rebeldes y tan endurecidos que no lleguemos a percibir el ruido de sus divinos piadosos pensamientos; ni quiera Su Majestad que siguiendo Cádiz la inmensa libertad que se ha tomado en la profanidad, obscenidad y descompuesta compostura de su adorno, en que ya olvidando lo cristiano se pone todo el estudio en lo gentil y más arriesgado de la brillante ostentación con que se procura tapar el barro de nuestra mortal fetidez; acaso (acaso fatalísimo) lleguemos a vernos todos bajo el cuchillo de la Divina severidad y venganza, que no tardará, en no quitando nosotros las puntas aceradas de nuestros yerros, y culpas, que con tanto extremo en concurrencia y diversiones, que corrompen la moral cristiana, avivan su veloz movimiento.
A este fin, habido aquí por repetido el mencionado Edicto de Jeremías, profeta, llamamos y convidamos a todos los fieles de esta Ciudad a penitencia, compunción y llanto de nuestras culpas, por medio de un ayuno riguroso según las fuerzas de cada uno en el día de mañana miércoles 5 , en el que con acuerdo de los Ilustrísimos Cabildos Eclesiástico y Secular de esta Ciudad, hemos determinado salir por la tarde, llevando en procesión las dos hermosas efigies de Nuestros Santos Patronos San Servando y Germano cuya sangre regó esta tierra, que parece se nos quiere huir de nosotros por no poder tolerar el gravísimo peso de nuestras deformidades; y conduciendo también el relicario del Lignum Crucis con cuyo trofeo de la Pasión del Señor y Santas Imágenes, nos encaminaremos a la iglesia de Ntro. Padre Santo Domingo con la más devota rogativa, a poner a los pies de la Santísima Virgen del Rosario nuestros humillados contritos corazones, ya arrepentidos de haber laxado tanto las riendas; para lo que convocamos, citamos y pedimos a todos los fieles moradores de esta Ciudad, que tengan a bien acompañarnos, tanto en la estación dicha cuanto en la eficacia de pedir a Dios perdón y misericordia; y al día siguiente, jueves 6, se manifestará en esta Catedral con misa el Augustísimo Sacramento del Altar, entonando el Tedeum lauda- mus, en acción de gracias por tantas y tan divinas piedades. Por todo lo cual, y para que todos se prevengan con la correspondiente disposición y humillación debida a un acto tan piadoso y de tanta edificación y consuelo, mandamos despachar y despachamos este nuestro Edicto de general noticia a todos. Dado en Cádiz a cuatro días del mes de Noviembre de 1755.—FRAY TOMÁS, OBISPO DE CÁDIZ.—Por mandado de S. I. el Obispo mi Señor, DON LUCAS LÓPEZ DE BARRIO.”

Se cuenta que tanto las fiestas del día 5 como las del día 6 se celebraron con gran solemnidad participando en ellas todas las Comunidades, Cofradías y Hermandades de la ciudad, especialmente la del Rosario dotando de gran pompa todos los actos que se realizaron en Santo Domingo. También el ayuntamiento se sumó a los actos en agradecimiento a la Virgen del Rosario, acordado el Cabildo municipal lo siguiente que también transcribimos en su totalidad.

“Cabildo del sábado, día 8 de noviembre de 1755. Se juntó el Cabildo General en las Casas Capitulares de esta ciudad, Justicia y Regimiento, concurriendo los Sres. Don José Javier de Solórzano, del Consejo de S.M. en la Real Audiencia de Sevilla, Teniente de Gobernador y Alcalde Mayor por S.M. en esta; Don Juan Antonio Jiménez de Montalvo y Cabrera, Alguacil Mayor; D. Juan de Huarte, D. Manuel de Barrios y Soto, D. Juan Luis de Orta, Procurador Mayor; D. Francisco Lebrun Chacón, del Orden de Santiago; D. Jerónimo Ravaschiero y Tiesco, D. Francisco José Roldan y Villalta, D. Juan Vicente de Salazar y Herrera, D. Juan Manuel de Alderete, Marques de Casinas; D. Juan Terry, Marques de Cañada, D. Luis Arnesto de Troya; D. Francisco de Cepeda Guerrero, del Orden de Calatrava; D. Antonio Legobien y Mendoza, D. Diego Martínez Contador, D. Juan José Romero Yepes, D. Bartolomé Antonio de Losada y Quiroga y D. José de Lila y Fantoni, todos Regidores perpetuos de esta ciudad, y juntos capitularmente, habiéndose mandado entrar en la Sala Capitular y entrando en ella Joseph Martín y Miguel Montero, porteros, exhibieron las cédulas convocatorias para este Cabildo cuyos puntos son: Para oír al Procurador Mayor sobre lo acaecido el día de Todos los Santos, sábado 1 de este mes y sus incidencias; y jurado dichos porteros por Dios y una Cruz, según derecho, certificando haber convocado a todos los señores capitulares que se hallan en esta ciudad y pudieron ser habidos, y a los que no, les dejaron recado en las casas de sus moradas, con expresión bastante de los puntos de dicha cédula, con lo que se procedió a la celebración de este Cabildo en que se trató y se acordó lo siguiente:
Leyóse la cédula convocatoria y en su consecuencia el Sr. D. Juan Luis de Orta, Procurador Mayor, manifestó a la Ciudad que, siendo notorio el trágico acontecimiento del día de Todos los santos, primero de este mes, en que después de haberse experimentado el temblor de tierra, salióse del mar de su centro. Rompió parte de la muralla de la Caleta e inundó porción del Barrio de la Viña, amagando entrar por tres veces, también por la Puerta del mar, ocasionando daños en algunos edificios y consternando al pueblo con tal terror que abandonaron sus casas muchas personas, que encontraron desgraciadamente la muerte en donde iban a salvar la vida; pero como estos efectos y otros que se van experimentando necesitan una relación individual para perpetuar memoria, lo hace presente solo a esta Ciudad por ahora, para que en su inteligencia y en la del Edicto que acompaña y presenta, acuerde lo que estime conveniente. (Incluyéndose el Edicto.) En el que (la Misa de acción de gracias, en la Catedral) estuvieron representadas todas las Comunidades, Cofradías y Rosarios, implorando la Divina Misericordia y el Patrocinio de la Inmaculada Virgen María, cuya Cofradía con la advocación del Santísimo Rosario, ha pasado aviso a dicho Sr. Procurador Mayor, haber resuelto, de acuerdo con la Comunidad de Sto. Domingo, celebrar una Novena de Misas cantadas por la mañana, y plática por la tarde, y que concluida se saque el sábado en la tarde una procesión con la imagen de Nuestra Señora del Rosario y los demás pasos que se quieran agregar, pasándolos alrededor de las murallas para universal consuelo de este afligido pueblo, que lo confía todo  del patrocinio del original de esta sagrada imagen; para que dicho Sr. Procurador Mayor lo noticiase en la Ciudad en nombre de dicha Comunidad y Cofradía, como lo ejecutó en todo lo anteriormente expuesto, para que en su inteligencia la Ciudad acuerde la demostración que su piedad y reconocimiento le dictase en obsequio de la soberana protección de la siempre Inmaculada Virgen bajo la advocación del Stmo. Rosario.
Y la Ciudad, en inteligencia de todo lo expuesto por dicho Procurador Mayor (que también añadió la noticia de haber entendido que el Ilmo. Cabildo Eclesiástico había de juntarse el lunes inmediato para hablar del mismo asunto con alguna circunstancia a que haya la Ciudad de tratar) y deseosa de estrechar mas y mas los vínculos de correspondencia que le unen con el Cabildo Catedral, acuerda dar tiempo a las disposiciones que pudiera determinar por si, declarando en el interior que, no oponiéndose a esto la erección de una columna sobre el cual se eleve una imagen de Nuestra Señora del Rosario, en el sitio que pareciere más oportuno, nombrándola por Patrona Titular de la Ciudad, con todas las extensiones que no se hubieran hecho en 1730, agregando en la forma que pareciere mas regular y sagrada el titulo del Santísimo Rosario, de suerte que no se oponga a los cánones ni a las disposiciones legales, y que el domingo de este en ocho días se haga una fiesta con toda la solemnidad a la Santísima Virgen del Rosario en la citada Iglesia de Santo Domingo, la cual se repita todos los años en el día de Todos los Santos, para memoria del suceso en él acaecido y Patrocinio Soberano, asistiendo capitularmente a la referida Iglesia. Y que en caso de que la resolución del Cabildo Eclesiástico no fuese la misma que la Ciudad ha acordado, se le convide a esta para que concurra a hacer mas solemne esta primera fiesta, con su asistencia, en la cual están conformes todos los Sres. Capitulares, a excepción de los señores D. Francisco Lebrun, D. Jerónimo Navadiero, D. Francisco Roldan, Marqueses de Casinas y de la Cañada, D. Bartolomé Losada, D. Joseph de Lila y D. Francisco Cepeda que añadieron, creían conveniente se votara además la extinción de las comedias, unos, y otros las suspensión de las representaciones; sobre lo cual acordó la Ciudad, deferirlo para otro Cabildo en que se expresara en forma, en la cédula convocatoria. También acordó la Ciudad, renovando la memoria devota de Ntro. P. Jesús Nazareno y Ntra. Sra. del Rosario, se den doscientos ducados, cien a cada una de las dos Cofradías, para ayudar de costas de la cera que están consumiendo en el culto de sus Santas Imágenes Titulares. Con lo que se levanto el Cabildo, siendo cerca de las dos de la tarde; y lo firman los Sres. Alcalde y Alguacil Mayor, de que yo el Escribano Secretario doy fe. Joseph Xavier de Solórzano- Juan Jiménez de Montalvo – Juan Lorenzo de Pro. Escrib de Cabildo”

El Cabildo Eclesiástico se reuniría el 12 de noviembre y dichos acuerdos fueron leídos en el Cabildo Secular del sábado 29  del mimo mes, según consta en el libro de Actas Capitulares. El acuerdo del Cabildo Eclesiástico es el siguiente:

“D. Francisco de Paula de Luarca, Prebendado de esta Santa Iglesia y Secretario Capitular de los Sres. Dean y Cabildo de ella.
Certifico, que en el que dichos Señores celebraron hoy día de la fecha a mi presencia citados por cédula ante idem, entre otros particulares se trató sobre el terremoto acaecido el día de Todos los Santos de este presente año, para determinar una memoria perpetua que en el futuro haga recuerdo del beneficio que esta Ciudad recibió de Su Divina Majestad en haber detenido el amago de su justicia, acordó lo siguiente:
Que el día de Todos los Santos de cada año a la hora de Prima se diga una misa rezada en el Oratorio de la antesala Capitular y con la Reliquia del Stmo. Lignum Crucis se conjure el mar desde la ventana de dicha Sala, como se hizo en el día del conflicto: Que a la hora de Tercia se manifieste el Stmo. y se entone el Tedeum acabada esta, el que se irá cantando durante la procesión claustral, llevándose en ella el Lignum Crucis y las imágenes de los Santos Patronos que han de estar expuestos a la pública veneración desde las vísperas del día de dichos Todos los Santos; Que en el sermón de ese día se encargue al Prebendado haga memoria del terremoto y sus circunstancias.
Asimismo votaron dichos Señores dos días de ayuno: el uno la víspera de dichos Santos Patronos y el otro el de la de Ntra. Sra. del Rosario, desde ahora para siempre.
Y para que conste doy el presente refiriéndome en un todo al citado acuerdo. En Cádiz a 12 de Noviembre de 1775. D. Francisco de P. Luarca, Rac. Secrt.”

Dicho Acta del Secular continua acordando la conformidad de lo expuesto por el Cabildo Eclesiástico y se daba por hecho oficialmente, constituida y proclamada a la Santísima Virgen del Rosario como Patrona de Cádiz. Como ratificación perpetua, el Cabildo Secular acuerda reformar el blasón de la ciudad para incluir en el a la Virgen del Rosario. El acta del Cabildo dice lo Siguiente:

“Cabildo General celebrado el jueves 1 de Abril de 1756. Se leyó el punto 2º de la cédula convocatoria, y en su consecuencia el señor D. Juan Luis de Orta, Procurador Mayor, hizo manifestación de una lamina que en virtud de acuerdos anteriores de esta Ciudad había hecho sacar, añadiendo a los antiguos el último jeroglífico de Stmo. Rosario, en memoria de lo sucedido el día 1 de Noviembre de año próximo pasado, a fin de que se pase al archivo de la Ciudad para usarlo en todas las dedicatorias, pasaportes, patentes y demás papeles y actos públicos y privados en que la Ciudad acostumbrara a poner el blasón de sus armas; y enterada la Ciudad de todo lo propuesto por dicho regidor, acordó aprobar, como aprueba todo lo por él actuado en este particular, y que los ciento y veinte pesos en que ha dicho ajustó dicha lámina se paguen y dicho Sr. Los libre sobre los caudales lo mas pronto, como también  el costo del adorno de las imágenes de los Santos Patronos y su caídas, de que dicho Sr. Dio cuenta en el Cabildo anterior; pero ahora nuevamente se le encarga que si en las caídas antiguas estuviere el escudo de armas de la Ciudad, procure se coloquen las nuevas en la forma que parezca mas lucida y semejante a lo antiguo…”

Este proyecto de reforma del escudo que aprobó el Cabildo Secular, de llegarse a usar, duró poco tiempo, ya que no se conoce ningún documento donde aparezca el escudo, lo que no 
cabe duda es que después de la intersección milagrosa de la Virgen del Rosario en el Terremoto de Lisboa, la Ciudad decidió cambiar su blasón e incluir el Rosario. El Ayuntamiento perpetuó el milagro encargando una pintura de grandes dimensiones quedando situada en la escalera principal del mismo. Como recuerdo del milagro de la Virgen en el terremoto fue levantado el Triunfo del Stmo. Rosario, aprobado en el Cabildo Secular del 8 de noviembre de 1755. Para la edificación del mismo se presentaron varios diseños, escogiéndose el realizado por Torcuato Cayón de la Vega en 1756. La falta de escultores retraso el inicio de la obra, comenzándolo a esculpir un escultor local seis años después, pero la obra quedo paralizada caer preso el artista. Para que la obra siguiera su curso el escultor fue trasladado desde la cárcel a los calabozos del Castillo de Santa Catalina, donde cada mañana recogían al escultor para trasladarlo al Hospicio donde se estaba esculpiendo el triunfo. Una vez puesto en libertad, desapareció dejando la obra inconclusa. Continuaría con las labores un escultor natural de Málaga que tampoco acabaría el monumento. Finalmente se contacto con el afamado escultor genotes Jacome Baccaro que tenia su residencia en Jerez de la Frontera y fue el encargado de concluir la obra. La misma se colocó frente al Hospicio en el año 1761 hasta que en septiembre de 1873 fue brutalmente derribado por el Ayuntamiento Republicano Federal de Fermín Salvochea, pasando posteriormente al interior del Hospicio. La base del triunfo contaba con el escudo de armas de la ciudad grabado en el frontal y con las siguientes leyendas en cada una de sus caras que hoy en día están depositadas en el Museo Histórico Provincial:

“BEATAE MARIAE SUB TITULO SS ROSARII
PROPTER INCOLUMITATEN EJUS MUNERO IN ERRAE MOTU
ANNI MDCCV
MIRABILITOR ASSERTAM, HOC GRATITUDINIS
MONUMENTUM GADITANI SENATUS PIETATIS DECREVIT
RELEGION VOVIT, AMPLITUD EREXIT”

Estando esta en la parte opuesta al escudo de la ciudad y en el costado izquierdo, su traducción al castellano:

“LA CIUDAD DE CÁDIZ, POR LA EXPERIMENTADA
LIBERTAD DEL ESTRAGO CONQUE LA AMENAZO EL TERREMOTO
DE PRIMERO DE NOVIEMBRE DE MIL SETECIENTOS CICUENTA Y CINCO
DEBIDA AL PATROCINIO DE MARIA SANTÍSIMA
EN SEÑAL DE SU ETERNO AGRADECIMIENTO
ACORDO CONSAGRAR ESTA COLUMNA A SU MAJESTAD CON EL TITULO
DEL SANTÍSIMO ROSARIO”

En el lado opuesto, la conmemoración de su erección:

“REINANDO EL S. DN. CARLOS III
SIENDO GOBERNADOR DE CÁDIZ EL EXCMO. SR. D. ANTONIO DE AZLOR
TENIENTE GENERAL DE LOS REALES EJERCITOS
Y DIPUTADOS LOS SRES. DN. JUAN DE HUARTE, REGIDOR
DE PREEMINENCIA
Y DN. MATEO MONTALVO, REGIDOR Y PROCURADOR MAYOR
AÑO DE 1761.”
En 7 de octubre de 1954 el Obispo de Cádiz, Tomas Gutiérrez Díaz, revestido de Pontifical, procedió a la bendición de la nueva ubicación del monumento dedicado al Triunfo de la Virgen del Rosario, situándose este en los jardines de Canalejas. El alcalde, D. José León de Carranza, de rodillas ante la Patrona en su último emplazamiento, renueva el voto que la ciudad hiciera en 1755. En la base del mismo se coloco una lapida reproducción la antigua inscripción y añadiendo:
“EL EXCMO. AYUNTAMIENTO DE 1954 ACORDO EMPLAZAR LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA, PATRONA DE CADIZ EN ESTOS JARDINES”
También como recuerdo del milagroso prodigio de la Virgen en 1755, la Cofradía del Santísimo Rosario instauró la Novena y Procesión del Terremoto que se vino celebrando hasta mediados del siglo XIX. Mas adelante escribiremos sobre la procesión del Terremoto, la cual se llevaba a cabo con la imagen pequeña que presidía el Altar Mayor de la Capilla de la V.O.T. de Santo Domingo, y que llegaba hasta la antigua Puerta del Mar donde se bendecían las Aguas. En 1855 al cumplirse un siglo del milagro del terremoto, el dominico Fray Juan Moreno escribe para su edición la Novena del Terremoto, siendo reeditada en 1912.

Es obligación de los frailes dominicos y los cofrades del Rosario instaurar de nuevo las fiestas del día 1 de Noviembre que hoy en día han caído en el olvido. Una vez pasada la novena a octubre, no sería descabellado instaurar un triduo en y la procesión del terremoto el día 1 en conmemoración del milagro de la Virgen del Rosario, pudiéndose realizar con la Virgen del Rosario Galeona.